Información Histórica

Nota: El portal de transparencia, a partir de la información correspondiente al año 2018, se traslada a nuestra sede electrónica, puede acceder a ella pulsando en el siguiente botón:

Nuevo Portal de Transparencia

Historia


El nombre de este municipio emplazado en el norte de Tenerife y que ocupa también parte del centro de la isla, procede de la denominación que los aborígenes locales, guanches, le daban a esta zona: “Arautava” o “Arautápala”. Constituía parte del antiguo Menceyato de Taoro, uno de los nueve reinos aborígenes en que se encontraba dividida la isla de Tenerife hasta 1496, año en que finalizó el proceso de conquista de la isla. Este menceyato, en el Valle de La Orotava, era considerado el más poderoso de los nueve reinos. 

Tras la conquista, el Adelantado Alonso Fernández de Lugo inició el reparto de tierras y aguas entre los beneficiarios de la Conquista, hecho que originó múltiples conflictos por los intereses creados en torno a un territorio caracterizado por el buen clima, la fertilidad de sus suelos y por la abundancia de sus aguas.

Al igual que sucediera en las islas de Gran Canaria y La Palma, en el caso del reparto de las tierras de Taoro se sucedieron ante la Corte las reclamaciones por parte de gran cantidad de beneficiarios, que denunciaban las irregularidades en la distribución establecida por el Adelantado Alonso Fernández de Lugo. Ante la magnitud de la situación, en 1504 Fernando el Católico encomendó a Lope de Sosa, Gobernador de Gran Canaria, la misión de verificar las consecuencias de un repartimiento que también generó la ausencia de un orden urbanístico en la inicial configuración de La Orotava. Una vez analizada la situación, la Corona nombró a Juan Ortiz de Zárate como Juez repartidor, quien tras someter a juicio la distribución efectuada por el Adelantado y tomar declaración a los afectados, enmendó ciertas irregularidades a través de la expropiación.  Su mayor empeño fue organizar la creciente expansión urbana de La Orotava.

Ortiz de Zárate estableció los límites del primitivo núcleo: al sur y al norte; y encomendó al regidor Diego de Mesa la tarea de trazar la delineación de calles, cuya anchura quedaba establecida en 25 pies, y de solares, cuya unidad de habitación debía ser de 40 pies de frente por 80 de largo. Este planeamiento urbanístico tomó como eje central a la ermita de Nuestra Señora de la Concepción, convertida en iglesia en 1503, y fue efectuado en atención no sólo de las viviendas existentes, sino también de industrias como los ingenios, los molinos y aserraderos. El 29 de mayo de 1503, es la fecha en que La Orotava queda establecida como núcleo urbano, si bien es cierto que, al menos desde 1502, era ya lugar de población. En 1506 se contaba con unos 100 habitantes.

Así, en los primeros años del s. XVI se conceden numerosas datas de tierras y aguas. En los años s 1501, 1502 y 1503 se registra el mayor número de ellas. A partir de 1504 el número de beneficiarios va descendiendo hasta llegar al año 1522, y después de esta fecha son ya escasas las concesiones de tierras en el Valle.

 

El Cabildo designa sus representantes en las diversas poblaciones de la Isla: Alcaldes y alguaciles de la tierra. El primer Alcalde de La Orotava del que tenemos se tiene alguna noticia fue Alonso Pérez Navarrete, cuyo nombramiento data de 1506. En 1515 se designan dos alguaciles, uno por La Laguna y otro por La Orotava. El cargo de Alguacil de La Orotava recayó en la persona de Juan Benítez. Su competencia era inferior a la que ostentaban otros alguaciles mayores pues no podía asistir a las reuniones del Cabildo de La Laguna.

Comienza a gestarse la imagen urbana de La Orotava que alcanzará su definición durante el s. XVII, siglo de esplendor de la localidad. La imagen urbana estará marcada por las características topográficas de la zona como es el acentuado desnivel del terreno y la presencia de dos barrancos, el de Araujo al naciente y el de El Monturrio al poniente, así como por la presencia de un verdadero eje vertebrador que fue la acequia que conducía el agua desde las zonas altas hasta las tierras bajas de cultivo.

Durante los siglos XVI y XVII aparecieron ermitas y conventos vinculados a las familias terratenientes, que se erigían en referentes culturales para la alta sociedad orotavense. Entre el desaparecido convento de San Lorenzo y el Llano de San Sebastián tendría lugar el desarrollo inicial de La Orotava, levantándose durante las citadas centurias las mansiones, casonas y los recintos de las comunidades religiosas, establecidas en la localidad. Durante el siglo XVII se fundan los conventos femeninos de claras y catalinas, hoy desaparecidos, y el masculino de Nuestra Señora de Gracia, un cenobio de agustinos regentado por la Hermandad de las Doce Casas, como un símbolo de la consolidación del poder de la clase social dominante.

El núcleo poblacional de La Orotava fue creciendo hacia el sur, hacia los terrenos menos aptos para el cultivo, en torno a lo que en la actualidad se conoce como Villa Arriba o barrio del Farrobo. Allí se establecieron el campesinado y los artesanos, quienes desarrollaron un urbanismo contrapuesto al de la Villa de Abajo, por medio de edificaciones modestas, pero de igual valor patrimonial, como son las casas terreras. Los hitos religiosos de la Villa de Arriba serán la ermita de Santa Catalina, levantada a finales del siglo XVI, y la de Candelaria del Lomo, edificada en las postrimerías del XVII. Sin embargo, el epicentro religioso de la zona queda determinado por la conversión en parroquia de la primitiva ermita de San Juan Bautista en 1681, un hecho de vital importancia para la consolidación de la sociedad trabajadora y de las clases populares de la localidad.

El crecimiento que experimentó La Orotava en su conjunto se debió en gran medida a la prosperidad generada por la exportación de vinos, lo que propició su progresivo enriquecimiento alcanzando un alto grado de influencia socioeconómica dentro del panorama insular. Reflejo de ello fue la declaración de La Orotava como Villa exenta (28 de noviembre de 1648), tras las efectivas gestiones dirigidas por Juan Francisco de Franchi y Alfaro ante la Corte de Felipe IV. Desde aquel momento La Orotava logró la independencia judicial (hasta la fecha dependía de La Laguna) contando a partir de este momento con un alcalde mayor o juez de primera instancia. Este episodio, que ha sido tratado, entre otros autores, por los historiadores D. José de Viera y Clavijo, D. Leopoldo de la Rosa Olivera y el profesor D. Juan José Martínez Sánchez, constituye uno de los hechos más sobresalientes de la historia de La Orotava.

Para conseguir el título de Villa Exenta, se pagaron 3.800 ducados. Pero se opusieron diputados de La Laguna y Los Realejos que ofrecieron una cantidad mayor logrando una nueva carta real en mayo de 1650 que deja sin efecto la Real Cédula de 28 de noviembre de 1648. Ante esta situación adversa, Franchi y Alfaro redobló sus esfuerzos, haciendo puja por otros 3.000 ducados, consiguiendo e l 4 de diciembre de 1650 no sólo la confirmación de la carta real primitiva, sino también la prohibición de la nueva puja que pretendía hacer el cabildo.

La Orotava obtuvo de esta forma su título de Villa y su ansia de independencia de la jurisdicción de L a Laguna. Desde entonces ostentará los honrosos apelativos de Muy Noble y Leal. Pero el trágico incendio ocurrido el 2 de junio de 1841 en la Casa Colegio de jesuitas, ubicada en la calle Colegio, en el que se custodiaba el archivo municipal, hizo desaparecer el título original de villa que S.M. el Rey había expedido en 1689, pues según consta en los archivos municipales fue uno de los documentos devorados por las llamas y, junto con él, todos los privilegios que La Orotava había obtenido.

No quiso el destino que La Orotava se viera privada de un documento de tan alta significación histórica y que tanto s esfuerzos, sacrificios y dinero había costado. Se hizo una suscripción pública para satisfacer a los herederos de D. Rafael Afonso, vecino de La Laguna, la cantidad de 1.200 reales de vellón, importe del título original que obraba en poder de los mismos. Así consta en acuerdo adoptado por la Corporación municipal de la Villa en sesión del 10 de mayo de 1851. De esta forma, La Orotava recuperó su título original de Villa, que es el que, junto con el documento otorgado por el Rey Alfonso XIII el 15 de febrero de 1905 concediendo el Escudo de Armas de La Orotava, presiden la Sala de Sesiones del Ayuntamiento. 

La Orotava, a partir de entonces, adquiere plena conciencia de su personalidad. El notorio aumento de su población hará de ella la segunda población en importancia de la Isla, y su riqueza agrícola y comercial, unidas al poder político que ostentaba la oligarquía local, colocarán a La Orotava en una posición hegemónica en el concierto insular.

Si en el siglo XVII tuvo lugar el momento de mayor esplendor dentro de la joven historia orotavense, la siguiente centuria se marcó por el declive económico y social, motivado especialmente por la crisis en el sector de los viñedos. Ello originó un profundo estancamiento en el desarrollo de la localidad no sólo desde el punto de vista económico, sino también desde el punto de vista demográfico, frenándose el hasta entonces progresivo aumento de población, y la pérdida de la influencia que hasta entonces había representado La Orotava, como una de las ciudades más importantes a nivel insular.

En esta centuria y en la siguiente se produce un hecho cultural y social de destacada significación par a Tenerife y La Orotava: un grupo numeroso de extranjeros, principalmente ingleses y franceses, visita Canarias con el fin de estudiar la geología, la flora, la fauna y la etnografía de estas tierras. La ambición de todos ellos era escalar la cima del Teide. Edens, Feuillé, Heberden, Van Stenford, Borda, Pringue, Galaup de la Perouse, Masson, Labillardiére, Macartney, Humboldt, Bonplan, Berthelot, Webb, Bory de Saint Vincent, el belga Leclercq y otros forman una pléyade de estudiosos e investigadores que irrumpen en nuestra Isla movidos por un afán de investigación científica. Los estudios y escritos de estos avanzados de la ciencia de su tiempo darán fama a nuestro Valle, y La Orotava y el Teide se convertirán en punto de referencia en los ámbitos intelectuales europeos.

La situación económica no varió básicamente hasta el segundo tercio del siglo XIX cuando diferentes acontecimientos como la introducción del monocultivo de la cochinilla o la desamortización, mejoraron de manera sensible el negativo panorama en el que se había visto inmersa la Villa durante el siglo XVIII. Por un lado, la explotación de la cochinilla -parásito de la tunera, utilizado para la obtención de colorantes- garantizó durante varias décadas la llegada de ingresos ocasionados por su exportación, hasta que, en torno a 1870, el triunfo de los tintes sintéticos en los mercados europeos sumió de nuevo en una profunda crisis a los productores locales. Por otro lado, la definitiva exclaustración de los conventos en 1836 ocasionó que las antiguas posesiones de las comunidades religiosas pasaran a ser propiedad del Estado y a ser administradas por los poderes locales.

Desde entonces, las dependencias conventuales cumplen diferentes funciones civiles ligadas a la consolidación de La Orotava como municipio, como la del mercado, cárcel, escuela, teatro, hospital e incluso cuartel, una situación que se sucedió hasta bien entrado el siglo XX. Pero la adaptación de los recintos conventuales no sólo se limitó a una variación en sus usos, sino que también supuso el derribo de algunos de ellos para edificar sobre sus solares edificios de nueva planta, como sucedió con el convento femenino de San José, donde se construyó el Ayuntamiento durante los últimos años del siglo XIX, o con el convento, también femenino, de San Nicolás, donde a mediados del siglo XX se levantó la sede de Correos y la del Juzgado.

Ya durante el último tercio del siglo XIX, la crisis agraria motivada por el declive de la cochinilla originó la introducción de un nuevo cultivo de exportación como fue el del plátano, que desembocó en un nuevo período de auge económico para La Orotava durante las postrimerías del siglo XIX y las primeras décadas del XX. La boyante situación se vio rápidamente refrendada en la reforma urbana que experimentó el municipio durante aquellos años, donde la introducción del lenguaje ecléctico modificó ostensiblemente la imagen de una arquitectura hasta entonces dominada por el componente mudejarista. Fueron, así, muchos los edificios dieciochescos enmascarados por pantallas eclécticas en sus fachadas; y algunas vías importantes variaron casi por completo su fisonomía como la calle Carrera del Escultor Estévez.

En el año 1906, el Rey Alfonso XIII otorgó el Título de Muy Noble y Leal Villa de La Orotava. 

La bonanza económica se vio interrumpida con la sucesión de conflictos bélicos que afectaron a Europa desde 1914 con el estallido de la Primera Guerra Mundial, en 1936 con la Guerra Civil española y en 1939 con la Segunda Guerra Mundial. Todo ello generó un profundo estancamiento en el desarrollo económico y social de La Orotava del que tan sólo pudo sobreponerse a comienzos de la década de los años sesenta cuando la economía regional inició un despegue a raíz del desarrollo del turismo. Es a partir de este momento, y sobre todo en las décadas posteriores, cuando buena parte de la población activa se empleó en el sector servicios y de la construcción, vinculados a la industria turística emergente en el Puerto de la Cruz y en el sur de la isla. No obstante, el auge del turismo no representó la transformación de la tradicional imagen urbana de La Orotava, como sí sucedió en el Puerto de la Cruz. Este hecho ha ocasionado en gran medida, la pervivencia de un Conjunto Histórico conservado bajo un signo de unidad monumental, algo que no ha sucedido en otras localidades del norte de Tenerife, donde la presión urbanística ha causado estragos en la imagen urbana configurada durante épocas anteriores.

 

DATOS DE INTERÉS. S.XX Y XXI

Entre el pasado siglo y el actual se producen una serie de hechos que van a aportar un nuevo esquema cultural y social para La Orotava, y a acentuar su relevante papel en Canarias, en España, en Europa y en el mundo. 

Desde el año 1917 el Ayuntamiento de esta Villa había solicitado del entonces Ministro de Fomento la declaración y distinción de Parque Nacional del Teide y su contorno, por ser una maravilla natural extraordinaria con excepcionales valores geológicos, faunísticos, botánicos, atmosféricos y arqueológicos, que a su vez han despertado el interés de los científicos tanto nacionales como extranjeros.   

En 1954 el Gobierno español crea el Parque Nacional del Teide, que es objeto en 1981 de una reclasificación y una protección jurídica especial por parte del Estado para salvaguardar los ecosistemas del Parque, en razón a su interés educativo, científico, cultural, recreativo y socioeconómico. Es el mayor y más antiguo de los parques nacionales de las Islas Canarias y el tercero más antiguo de España. En 2007 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y también desde ese año es considerado como uno de los 12 Tesoros de España. Alberga el volcán del Teide – en guanche Echeyde o Echeide—que, con sus 3718 metros, es el pico más alto de Canarias, de España y de cualquier tierra emergida del Océano Atlántico. Es, además, el tercer volcán más grande del mundo desde su base en el lecho oceánico. La altura del Teide convierte además a la isla de Tenerife en la décima isla más alta de todo el mundo. Junto al Teide se encuentra la segunda montaña más alta del Archipiélago Canario, el Pico Viejo con 3135 metros sobre el nivel del mar, siendo ambos las únicas montañas canarias que sobrepasan los 3000 metros de altitud. El Parque nacional del Teide, fue en 2008 el Parque nacional más visitado de los cuatro con los que cuentan las Islas Canarias con un total de 2,8 millones de visitantes, según datos del Instituto Canario de Estadística(ISTAC) siendo además el Parque nacional más visitado de España con 3.142.148 visitantes en 2007. Además, es el parque nacional más visitado de Europa y actualmente el noveno del mundo.

En 1948 el Gobierno español declara a la Iglesia de Ntra. Sra. de la Concepción de esta Villa Monumento Histórico-Artístico Nacional. Es la mejor muestra del estilo barroco en Canarias. Su elemento más característico es su cúpula, cuyo diseño está inspirado en la cúpula de la Catedral de Florencia en Italia.

En 1976 el propio Gobierno español declara a La Orotava Conjunto Histórico-Artístico, en reconocimiento de los valores monumentales que concurren en su casco histórico, que comprende un patrimonio histórico de indiscutible belleza. Sin embargo, no dispuso de perímetro de protección o delimitación hasta el año 2005.

Su riqueza arquitectónica, artística y ambiental generaron que unos años antes, en 1964, la Villa fuera incluida en el Inventario de Protección del Patrimonio Cultural Europeo. La Orotava, en virtud de ese reconocimiento internacional, figura desde entonces entre las ciudades de mayor interés histórico, arquitectónico y urbanístico. 

Al margen de su Conjunto Histórico, aunque complemento de éste La Orotava reúne otras singulares muestras representativas de Patrimonio Cultural, declaradas Bienes de Interés Cultural, BIC por el Gobierno de Canarias.

Los Bienes de Interés Cultural son aquellos bienes muebles o inmuebles que tienen un gran valor histórico y que se encuentran afectos por un alto nivel de protección en el ámbito legal. Se distribuyen en diferentes categorías: conjunto histórico, monumentos, zona arqueológica, jardín histórico, patrimonio etnográfico, sitio histórico… Entre estos espacios están:

 

  • Iglesia de La Concepción

ANUNCIOS: BOE nº 181. 29 de junio de 1948 – 2804 (Declaración) 

BOC Nº 51. 16 de marzo de 2015 – 1166 (Modificación de la Delimitación)

 

  • Inmuebles nº 52 y 54 de la calle Calvario 

      ANUNCIO: BOC Nº 066. Viernes 24 de mayo de 2002 – 641 

 

  • Casa Ponte Fonte / Lercaro

      ANUNCIO: BOC Nº 054. Jueves 18 de marzo de 2004 - 391

 

  • Cementerio Municipal 

ANUNCIO: BOC Nº 133. Viernes 8 de Julio de 2005 - 1008

 

  • Acueducto de los Molinos

ANUNCIO: BOC Nº 135. Jueves 13 de Julio de 2006 - 996  

 

  • Alfombras del Corpus Christi de La Orotava

ANUNCIO: BOC Nº 105. Viernes 25 de mayo de 2007 - 833

 

  • Hijuela del Jardín Botánico de Aclimatación de La Orotava

ANUNCIOS: BOC Nº 138. Miércoles 11 de Julio de 2007 – 2751

BOC Nº 189. Jueves 20 de septiembre de 2007 – 3690 (Corrección de errores)

 

  • Camino de El Ciprés

ANUNCIOS: BOC Nº 193. Jueves 25 de septiembre de 2008 - 1448

BOC Nº 55 20 de marzo de 2015 - 1260 (Modificación de la Delimitación)

 

  • Pozos de Nieve de Izaña

ANUNCIO: BOC Nº 47. martes 10 de marzo de 2009 - 331

 

  • Delimitación del Conjunto Histórico de la Villa de La Orotava

ANUNCIO: BOC Nº 045. Viernes 4 de Marzo de 2005 - 311

(para ampliar más información sobre los Bienes de Interés Cultural pinchar en Patrimonio Histórico: BIC)

 

En la década de los 70 se produce también otro hecho de extraordinaria significación para nuestra Villa. El Gobierno español, en colaboración con los de otros países europeos, proyecta la instalación de un Observatorio solar en la misma cima del Teide. Los estudios realizados por varios científicos de reconocido prestigio dieron un resultado sorprendente: sobre el cráter del Teide el aire es tan puro y tan diáfano y sus condicione s tan excelente s para la observación astronómica, que ningún lugar del mundo, ni siquiera las islas Hawái, cuya atmósfera posee unas propiedades excepcionales, ofrece unas condiciones tan óptimas. Pero el elevado coste del proyecto hizo desistir a los gobiernos interesados de llevar a cabo esta idea, y se ubica posteriormente en la zona de Izaña, donde desde las primeras décadas de este siglo se había instalado un Observatorio Aerológico, surgiendo, así, el gran Proyecto Internacional del Observatorio Astrofísico del Teide, para la observación solar, que fue inaugurado en 1985 por los reyes de España y otros monarcas europeos. Desde su inauguración, nuestra Villa se halla vinculada al mundo científico internacional, a través del Instituto de Astrofísica de Canarias, y los nombres de Tenerife y La Orotava se pasean por los cinco continentes. 

Actualmente las populares fiestas patronales en honor al Corpus Christi y los Santos Patronos, San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza, son de Interés Turístico Nacional. En el año 1965, siendo Ministro de Información y Turismo Manuel Fraga Iribarne, estas fiestas fueron reconocidas como de Interés Turístico tal y como se catalogaban por el Estado entre 1965 y 1979. Pero en 1979, con la nueva reforma, las denominaciones honoríficas se dividieron en tres categorías: Fiestas de Interés Turístico Internacional, Fiestas de Interés Turístico Nacional y Fiestas de Interés Turístico. Algunas, no todas, como la del Corpus Christi de La Orotava ascendieron a la de Interés Turístico Nacional, recogido en el BOE de 1980. (núm. 41. de 16 de febrero de 1980). 

La declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional, otorgada en 1965, constituye una distinción de carácter honorífico que se concede en España por la Secretaría General de Turismo a las fiestas o acontecimientos que supongan manifestaciones de valores culturales y de tradición popular, con especial consideración a sus características etnológicas y que tengan una especial importancia como atractivo turístico. Pero ante la proyección y repercusión exterior que tienen estas fiestas, así como los múltiples valores que posee: carácter histórico, arraigo popular, originalidad y la participación ciudadana, se considera que se tiene suficiente base para aspirar a la declaración de Fiestas de Interés Turístico Internacional. Será todo un reto, al igual que el lograr que la Villa se declare Patrimonio Mundial ante la Unesco.

La festividad del Corpus en la Villa comenzó a tomar renombre a partir del año 1847 cuando algunos miembros de la familia Monteverde, bajo la inspiración de Leonor del Castillo, hicieron una alfombra de flores para festejar el paso de las Andas del Corpus frente a su casa particular. Las alfombras constituyen una de las manifestaciones artísticas efímera más representativas de estas fiestas. Tapices de flores y arenas volcánicas que se confeccionan para la celebración del Corpus Christi, antes en su octava jornada y ahora en la infraoctava. 

Así, desde antaño estos festejos tienen gran popularidad y han traspasado fronteras. Y cada año, en el mes de junio, por las fiestas patronales, son cientos de miles las personas que visitan la Villa de La Orotava para admirar estos tapices excepcionales. 

El 15 de mayo de 2007 y mediante Decreto del Gobierno de Canarias se declaró Bien de Interés Cultural, con categoría ámbito insular, a las Alfombras del Corpus de La Orotava, sobresaliente muestra de arte efímero.

Desde la segunda década del siglo XXI la localidad presume de ciudad universitaria. En tal sentido, en octubre de 2012 la Universidad Europea de Canarias (UEC) es la es la primera institución de educación superior privada instalada en las Islas Canarias, comenzó su actividad docente en el municipio de La Orotava. El centro está integrado en la red Laureate International Universities y comenzó su actividad en octubre de 2012. Por ello, hoy en día La Orotava es ciudad universitaria, aunque también es considerada Ciudad Ciencia, y es todo un referente en el ámbito cultural.