La Orotava rinde homenaje a las víctimas del Aluvión de 1826 en el día exacto de su bicentenario
El acto cívico, que se celebrará el sábado 7 de noviembre a las 19:00 horas en el ayuntamiento villero, incluirá la lectura de los nombres de las víctimas y el descubrimiento de la escultura «Memoria del Agua», de Isidro Portocarrero Álvarez.
El consistorio también acoge la exposición divulgativa sobre el mayor desastre natural documentado en la historia de Canarias.
La Asociación por la Memoria del Aluvión de 1826 (AMA) celebrará el próximo sábado 7 de noviembre, a las 19:00 horas, un acto cívico de homenaje a las víctimas del Aluvión de 1826 en el Ayuntamiento de la Villa de La Orotava. La cita coincide con el día exacto en que se cumplen doscientos años de la tormenta de San Florencio, el temporal que en la noche del 7 al 8 de noviembre de 1826 dejó más de trescientos fallecidos en el Archipiélago y golpeó con especial dureza al Valle de La Orotava.
El acto pondrá el broche final al programa conmemorativo del Bicentenario, que a lo largo de 2026 ha reunido jornadas científicas en Gran Canaria y Tenerife, la proyección del documental «El Aluvión de 1826» y una exposición itinerante. Su momento central será el descubrimiento de la escultura conmemorativa «Memoria del Agua», obra del artista Isidro Portocarrero Álvarez y patrocinada por el Cabildo de Tenerife, que quedará instalada de forma permanente en el jardín trasero del consistorio como recuerdo público de las víctimas.
Un homenaje en dos espacios: del Salón Noble de Sesiones al jardín del consistorio
El acto se desarrollará en dos fases. La primera tendrá lugar en el Salón Noble de Sesiones del Ayuntamiento, donde a partir de las 18:45 horas la directiva de la AMA recibirá a las autoridades civiles, militares y religiosas y al público asistente. Conducirá la ceremonia el periodista Zenaido Hernández, que ya presentó y moderó las jornadas científicas celebradas en La Laguna el pasado octubre.
Tras la bienvenida oficial, se proyectará la pieza audiovisual «El Aluvión de 1826», basada en el documental del mismo título, que recrea las horas del temporal y sus consecuencias. A continuación, el vicepresidente de la AMA, José Luis Hernández, pronunciará el discurso de apertura, centrado en el orgullo ciudadano por recuperar una memoria que durante dos siglos ha permanecido casi olvidada. Después intervendrán las autoridades invitadas.
Uno de los momentos de mayor carga emotiva será el memorial. Dos representantes de la asociación leerán, de forma alterna y agrupados por pagos, los nombres de las víctimas, acompañados en directo por el cuarteto de cuerda Ikaro Quartet. La lectura dará paso a un minuto de silencio en recuerdo de todas las personas que perdieron la vida aquella noche.
La segunda fase se trasladará al jardín trasero del Ayuntamiento, donde se descubrirá la escultura «Memoria del Agua». La ceremonia concluirá con una ofrenda floral a los pies del monumento. La obra, de unos tres metros de altura, representa una gran figura humana fusionada con el Teide y Las Cañadas, alegoría de las víctimas y de los supervivientes, y quedará abierta a la visita pública de forma permanente.
El acto será grabado y retransmitido en directo porstreaming, de modo que podrá seguirse también desde fuera de La Orotava.
La tormenta de San Florencio: cuarenta y ocho horas que cambiaron Canarias
La mañana del martes 7 de noviembre de 1826 amaneció oscura, con un fuerte viento del sudeste. A las nueve comenzó a llover en La Orotava, con más violencia en las cumbres. Al anochecer arreció un huracán que no dio tregua durante toda la noche y, a las dos de la madrugada del día 8, el viento giró de pronto al norte, redoblando su fuerza mientras la lluvia caía con una intensidad desconocida. La calma no regresó hasta el día 9.
Investigaciones recientes han identificado el episodio como un ciclón tropical, comparable en estructura a la tormenta Delta de 2005. Algunas vertientes pudieron recibir más de 500 litros por metro cuadrado en dos días. Sin previsión meteorológica, sin alertas y sin coordinación posible, la población vivió la tormenta a oscuras, escuchando un rugido constante al que nadie sabía poner nombre.
El balance fue devastador: más de trescientos fallecidos, cerca de seiscientas casas destruidas, más de mil cabezas de ganado perdidas y barrancos enteros transformados para siempre. Una crónica coetánea llegó a afirmar que «tal fue la magnitud de sus estragos que se reputa por el mayor de los ocurridos después de la Conquista».
El Valle de La Orotava, epicentro de la catástrofe
Ninguna comarca sufrió como el Valle de La Orotava. Un informe oficial levantado tras la riada en las cuatro jurisdicciones del valle contabilizó 225 casas destruidas, 220 vidas humanas perdidas y 804 cabezas de ganado desaparecidas. Aparecieron, además, doce barrancos nuevos donde antes no los había.
Solo en la Villa de La Orotava murieron 118 personas. El Puerto de la Cruz perdió 32 vecinos y vio sepultado su fondeadero principal; Los Realejos sumaron 39 víctimas. Fincas enteras, viñedos y bodegas repletas de vino nuevo desaparecieron en una sola noche, y la economía del valle, sostenida sobre el comercio vinatero atlántico, tardó décadas en recuperarse.
El temporal castigó también a otros puntos de Tenerife, como La Guancha, San Juan de la Rambla, Güímar o Candelaria, donde la riada arrasó el Castillo de San Pedro y arrastró al mar la talla original de la Virgen de Candelaria, patrona del Archipiélago, que nunca volvió a aparecer.
Una lección que sigue vigente
Para la AMA, recordar el Aluvión de 1826 no es solo un ejercicio de memoria. La catástrofe reveló de golpe la fragilidad de un territorio deforestado, con viviendas pegadas a los cauces y desembocaduras de los barrancos. Dos siglos después, en un Atlántico cada vez más cálido y con modelos que prevén lluvias más intensas y concentradas, esa lección sobre la ocupación del territorio y la exposición al riesgo mantiene toda su vigencia. Memoria y dignidad para las víctimas, junto a resiliencia, ciencia y prevención, son los dos ejes del mensaje del acto.
Exposición en el Ayuntamiento. Coincidiendo con el acto cívico, el Ayuntamiento de la Villa de La Orotava acogerá durante estos días la exposición «Aluvión de 1826. La tormenta que cambió Canarias», de visita libre y gratuita. A través de textos explicativos, documentos históricos, mapas antiguos y grabados de la época, la muestra recorre las vísperas del temporal, las horas del huracán, los pueblos arrasados y las voces de quienes dejaron por escrito lo vivido, y enlaza aquel episodio con el presente climático de las islas.
Organización. El acto está organizado por la Asociación por la Memoria del Aluvión de 1826 (AMA), con la colaboración del Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife, que patrocina la escultura, y el Ayuntamiento de la Villa de La Orotava, anfitrión del homenaje. La coordinación general corre a cargo de Cultania, la música en directo es de Ikaro Quartet, y la producción audiovisual y el streaming, de Kikazaru. El acto cierra un Bicentenario que incluyó jornadas científicas en las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País de Las Palmas de Gran Canaria (22 al 24 de septiembre) y de Tenerife (14 al 16 de octubre), esta última con el apoyo del Instituto Canario de Desarrollo Cultural (ICDC).
Sobre la AMA. La Asociación por la Memoria del Aluvión de 1826 es una entidad sin ánimo de lucro constituida en 2025 para el rescate, la conservación y la difusión de la memoria del Aluvión de 1826, la puesta en valor del patrimonio histórico-cultural canario y la concienciación ciudadana frente a los riesgos naturales. Más información enaluvion1826.es.