Inmuebles nº 52 y 54 de la calle Calvario

Sin definir
Descripción: 

ANUNCIO:BOC Nº 066. Viernes 24 de Mayo de 2002 – 641 
El 28 de mayo de 2002 y mediante Decreto 63/02 del Gobierno de Canarias se declaró Bien de Interés Cultural bajo la categoría de Monumento, a favor de los inmuebles nº 52 y 54 de la calle Calvario, como ejemplos paradigmáticos de la arquitectura tradicional canaria.

El origen de estas dos espléndidas manifestaciones arquitectónicas de raigambre tradicional se sitúa hacia 1725 cuando fueron erigidas a instancias del presbítero Ignacio Hernández del Álamo, frente al antiguo Hospital de San Sebastián, con la intención de destinarlas a residencia conventual femenina y residencia hospitalaria, objetivos que finalmente no fructificaron.

A pesar de que la esencia constructiva de ambas edificaciones resulta similar en cuanto a esquemas compositivos existen una serie de diferencias que conducen ineludiblemente a la distinción siguiente:

Inmueble nº 52

Estructurado en torno a un patio interior en forma de “U”, articulado por tres corredores – galerías, singularizados por antepechos de balaustres torneados y cuarterones lisos; esbeltos pies derechos y zapatas de sencillo trazado, el inmueble presenta tres crujías cubiertas todas ellas por armaduras a cuatro aguas revestidas por teja árabe en el exterior, que ocultan artesonados tradicionales de gran calidad. 
La fachada principal manifiesta una composición homogénea gracias a la racionalidad de sus vanos. En el centro del frontis y como eje compositivo del mismo, se impone un balcón de diseño tradicional en el que destacan notables labores de carpintería.

Inmueble nº 54.

A pesar de que tanto el paso del tiempo como la adaptación de la edificación a los diversos usos que albergó durante el siglo XX, y que han perjudicado de manera ostensible su estructura, aún mantiene su interés como significativo ejemplo de la arquitectura doméstica insular. A diferencia del inmueble contiguo, su disposición sobre el plano resulta irregular, por lo que sus crujías y por ende sus cubiertas, varían de dos a cuatro aguas dependiendo del volumen de que se trate. 
Su fachada conserva rasgos de su identidad original como son el las meritorias labores de carpinterías aplicados a las ventanas de la planta superior, singularizadas de nuevo por un balcón recientemente reconstruido siguiendo el modelo del original sustituido. Por lo tanto, su valor patrimonial se encuentra en la composición de la fachada, con especial mención a la presencia del balcón tradicional y a la conservación de las estructuras interiores articuladas en torno a un patio central municipio marcado por la conservación del legado de las sucesivas generaciones que han protagonizado su historia.